Salió flojo y repetitivo, con una tienda descarada en un juego que ya habías pagado, y Blizzard ha tardado tres años en darle la vuelta: con la expansión Lord of Hatred, el Paladín, el árbol de habilidades rehecho y el Cubo Horádrico de vuelta, ahora sí es una puta pasada repartir hostias. Visualmente y en ambientación es lo mejor que ha dado la saga. Pero el modelo sigue cansando: pase de batalla, tienda de cosméticos y expansiones de pago encima de un juego de 70 pavos, temporadas que se repiten y lanzamientos con colas y errores de conexión. Hoy está mejor que nunca, pero que no se te olvide quién lo vende.
Análisis del Cuervo
Veredicto del CuervoAhora sí, Diablo