Otra entrega mas de la saga, siguiendo el mismo guion y esquema de sus anteriores entregas, pero no las buenas, las malas, esta vez encarnamos a un samurái y una ninja en el Japón Feudal, volvemos a tener un mundo enorme vacío, unos NPCs carentes de carisma o importancia, 200 fuertes que limpiar de enemigos y 500 atalayas que descubrir para conseguir subir el nivel necesario para disfrutar de la historia que es lo único interesante que tiene la saga, volvemos a tener acceso a un sin fin de armas y accesorios para al final acabar usando la que mejor estadísticas te haya tocado y en las 6 o 7 distribuciones principales de enemigos que se reparten entre las 200 bases, el animus ni se le espera ni se menciona.